Madres que dejan huella en el deporte

El deporte venezolano celebra este domingo a las mujeres extraordinarias que no solo llenan de orgullo al país con sus medallas y récords, sino que también abrazan el rol más grande de todos como el ser madres, ellas enseñan que se puede soñar en grande, entrenar duro y, al mismo tiempo criar personas de bien.

La finalista olímpica Joselyn Brea, bicampeona panamericana anunció su embarazo el 25 de julio de 2025 en un emotivo video que repasaba los últimos cuatro años de su vida, incluyendo su participación en los Juegos Olímpicos de París 2024.

“Después de París estuve junto a Marvin (Blanco) pensando, planificando, pero no terminaba de dar el paso de ser madre porque me daba un poco de miedo el período de pausa que se debe tener además de dejar de competir; sin embargo, una vez lo decidí, salimos adelante con ello”, indicó.

Con el acompañamiento de profesionales, Brea continuó sus entrenamientos con dobles sesiones y acondicionamientos especiales para mantener un embarazo saludable sin descuidar su rendimiento deportivo.

Poderes maternales

La campeona paralímpica Clara Fuentes dio a luz a su hijo Liam mientras se preparaba para París 2024, y la maternidad se convirtió en la motivación que la llevó a ganar la medalla de oro en powerlifting y establecer un récord mundial levantando 124 kg en press de banca en la categoría femenina de 50 kg.

“Mi cuerpo cambió cuando di a luz, ahora me siento mucho más fuerte, Liam siempre será mi motivación”, agregó.

Cuidado con amor

Por su parte, la garrochista mundial y olímpica, Robeilys Peinado, reveló su dulce espera el 23 de septiembre de 2025 a través de su cuenta de Instagram, a la vez que explicó que profesionales la asesoraron para una nueva rutina de entrenamiento, demostrando que la pasión por el deporte y el amor por un hijo pueden ir de la mano.

“La preparación más intensa y hermosa se la di a mi cuerpo para el momento más esperado de mi vida, me dedique cada segundo a cuidar el templo que le da vida, disfrutando la magia de este proceso, aprendiendo a escucharme y viviendo el momento que cambio mi vida para siempre” enfatizó la ganadora de tres medallas mundiales.

Heredera del karate

La medallista sordolímpica Ana Rivera concibió a su hija Alexa en el mundo del karate en el que le ha transmitido no solo la pasión por este arte marcial, sino también los valores que definen el éxito de sus logros como la disciplina, la constancia y la entrega por el deporte.

“Tuve que renunciar a algunas competencias internacionales porque la niña fue lactancia absoluta, hasta que me tocó separarme de ella por primera vez para los Juegos Sordolímpicos de Turquía 2017; fue bastante difícil para mí pero poco a poco nos hemos acostumbrado a que en ocasiones no podemos estar juntas, incluso en algunos días de la madre”, detalló su experiencia.

La madre de Rivera es clave para lograr un equilibrio entre la vida deportiva y la familia.

“Cuando viajo en representación de Venezuela, dejo a mi hija en buenas manos. Mi mamá me ayuda, porque Alexa también es karateca y muchas veces no es fácil compartir sus competencias con las mías pero siempre lo logramos”, expresó.

Unión de caminos

La emblemática esgrimista cuatro veces olímpica y ahora entrenadora, Alejandra Benítez, nos recuerda que ser madre no siempre sigue el camino tradicional, y a través de la adopción asumió la hermosa responsabilidad de criar a su hijo, llevando la disciplina y el corazón del deporte a su familia.

“El día de las madres para mí siempre ha sido especial, aunque últimamente ha sido complicado por la muerte de mi mamá», recordó la responsable de formar y preparar a la nueva generación de sablistas nacionale.

Sin embargo, el día de las madres también trajo una alegría y un cambio trascendental en su vida. «El primer día de las madres sin mi madre también fue mi primer día de las madres como mamá, porque tomé la mejor decisión de mi vida que fue adoptar a mi hijo», confesó sobre su nuevo rol.

Equipo familiar

La destacada atleta de levantamiento de pesas, Yaniuska Espinosa ha formado una familia de campeones: sus tres hijos practican la misma disciplina y han seguido los pasos de su madre.

“Cuando me enteré de que iba a ser mamá por primera vez, creí que no podría continuar en mi deporte, especialmente porque mi primer embarazo fue gemelar, un niño ya representa un gran esfuerzo, pero tener gemelos parecía un desafío imposible, sin embargo, decidí regresar al deporte gracias al apoyo de mi abuela y todo salió bien», compartió Yaniuska.

Hoy con sus hijos ya grandes, Espinosa disfruta de poder viajar junto a ellos y combinar su trabajo con la vida familiar.

“Ahora somos un equipo para seguir adelante y disfrutamos muchísimo más esta aventura, ellos llevaban una vida de alto rendimiento, tenían clases a distancia y sus colegios adaptaron métodos de enseñanza y evaluación a mi trabajo, para que no perdieran nada mientras yo viajaba. Fueron días difíciles, pero mis compañeras y entrenadores me ayudaron a cuidar, entretener y educar a mis hijos”, recordó la atleta.

Estas historias muestran que ser madre y atleta no es dividir la vida sino multiplicarla, representan al país y al mismo tiempo crían a un hijo con amor y dedicación, demostrando que los sueños más grandes se logran con corazón doble: uno en la competencia y otro en casa.

Anakarina Pereira / Prensa Mindeporte

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